Amor propio

14 febrero 2010

Y volvemos con otra entrega de We Love Publi. En esta nueva entrada nos hemos encontrado con un banner para perder peso y ganar músculo que pueden encontrar en portales como SeriesYonkis.

Como en casos anteriores, nos encontramos ante un caso de sutileza y respeto a la audiencia que debería ser ejemplo para cualquier otra forma de publicidad. Con técnicas como ésta en las batería de veinte minutos de anuncios que nos ofrendan las cadenas privadas se fomentaría el consumo y el suicidio a partes iguales. Atiendan:

Eso es. Imagínenselo: “Antes de usar Colgate, yo me untaba los bizcochos en el sarro para desayunar”, o “Gracias a Rexona, el sobaco no me huele a tumba”, o “Tu madre no te quiere si no te compra Huevos Kinder”. Si los anuncios hablaran el lenguaje que deben, el mundo sería más sencillo, y nos ahorraríamos tanto “be water my friend” y tanta chorrada.

Anuncios

¡Sorpresa!

7 diciembre 2009

No nos cansamos de encontrar auténticas perlas publicitarias en los banner de inundan la Red. Hoy nos toca uno en el que no todo es lo que parece.

La Navidad es una época de regalos y de sorpresas. Envolvemos cajas en papel de colores para que no se sepa lo que hay debajo, para ver la cara del afortunado receptor del regalo cuando se de cuenta de lo que es. Hasta que no quitas el envoltorio, es difícil acertar. Es más, muchas veces crees que te van a regalar un reloj, y al final es una tabla de snowboard; o te crees que te van a regalar un videojuego, y es un crucero por el Caribe. Nada se aclara hasta que se retira el papel de regalo.

En el caso que hoy nos aborda, no leer la letra pequeña puede llevarnos a eso mismo, a retirar el envoltorio y llevarnos una sorpresa:

Si viéramos sólo la foto, entenderíamos que el banner va dirigido a un público. Pero una vez conocemos que bajo esa mirada amistosa se esconde alguien llamado Lolo, la cosa cambia: el público es otro. Lolo es una chica huevo kinder, y bajo ese amistoso envoltorio de chocolate esconde un juguete que no tiene por qué gustar a todos los que querrían disfrutar del packaging.

Amigos, la lección está clara: leer antes de actuar puede ahorrarnos muchas sorpresas. Muchas.

La publicidad nos la intenta meter doblada cada vez que puede, sí. Pero nos encanta la publicidad.


Classroom publi

23 octubre 2009

Esto es lo que apareció en las pizarras de varias aulas de la Facultad de Cc. de la Información el pasado martes:

20102009057

Sí, no es una pintada más ni los restos de las anotaciones de un profesor en la pizarra; es un anuncio. Algún estudiante de la facultad debió sentirse extraño al ver a su profesor dar clase con un anuncio publicitario a sus espaldas.

Aquel anuncio nos decía que enviando un sms gratuito nos daríamos de alta en una tarifa que nos permitiría hablar gratis con todas las personas de la misma tarifa. Pero en ningún momento pone a qué compañía pertenece dicho anuncio. Pues bien, es Telefónica (sí, la misma de la campaña ‘Te abla’), intentando acercarse al lugar donde creen que está su target, en las aulas.

Ahora bien, cabe cuestionarse el hecho de que las compañías pongan sus anuncios en los soportes que no son propios de la publicidad y si esto es efectivo. Las pizarras son un lugar que ni los propios alumnos utilizan para publicitarse (para las permutas, por ejemplo), para ello usan los corchos o las paredes de los pasillos.

Entonces, tenemos que plantearnos si telefónica ha traspasado un límite al colarse en una actividad cotidiana o si ya estamos acostumbrados a que la publicidad se nos cuele por todas partes (Vease spam).


Desafortunada abreviatura

12 octubre 2009

La publicidad sigue siendo una tremenda fuente de sorpresas. Nos da igual la del Facebook o la más tradicional. Y nos da igual Más móvil que Movistar.

Ésta tiene ya sus años, pero es inevitable fijarse en ella cada vez que aparece:

El lenguaje de los sms nos ha traido ahorro, pero también muchas coincidencias desgraciadas. La palabra hablar proviene del latín falare. La lengua, caprichosa ella, quiso que la f enmudeciera para convertirse en una señora h, como ocurrió con otras palabras como harina u hormiga. Sin embargo, estas dos palabras tienen la suerte de no tener una prima homófona.

Por supuesto, no todas nuestras palabras tienen un origen latino. Muchos términos vienen de otras lenguas de gran importancia para el castellano actual, tales como el árabe, el francés o el inglés, y muchas palabras procedentes del latín se han perdido por el camino.

Pero incluso las palabras que se quedan por el camino dejan algún legado:

ablación.

(Del lat. ablatĭo, -ōnis).

1. f. Acción y efecto de cortar, separar, quitar.

2. f. Der. Sacrificio o menoscabo de un derecho.

3. f. Med. Separación o extirpación de cualquier parte del cuerpo.”

(DRAE)

Quitar una letra por estética puede llevarte a meterte en temas más peliagudos de lo que pensabas. No lo hagas.

Para colmo, se les ocurrió poner unos paréntesis que, mal vistos, podrían evocar alguna que otra cosa:

Sin título-1

Nos sigue encantando la publicidad.


Proposición indencente

26 agosto 2009

La publicidad sigue sorprendiéndonos cada día, y en Pepino News nos encanta recoger briznas de estas maravillas que la publicidad nos regala y mostrároslas. Porque, aunque somos estudiantes de periodismo, nos encanta la publicidad.

Si bien hasta ahora nos hemos deleitado las técnicas de reclamo de los test de inteligencia de Internet, hoy ponemos el acento en el soporte publicitario más rudimentario: el cartel hecho a mano.

El uso de carteles se basa en dos elementos fundamentales: hacer un cartel adecuado a nuestras necesidades y situarlo de la forma correcta y en el lugar correcto. Esto último es lo que nuestro amigo no tenía claro:

Se busca

A lo mejor le dan una sorpresa. Quién sabe.


Hay que ver cómo nos gusta la publicidad

16 julio 2009

Si los anunciantes de Internet siguen sorprendiéndonos con WTF?’s de tal calibre, We Love Publi se va a terminar convirtiendo en una sección regular de Pepino News. Esta nueva joya la hemos encontrado en Facebook.

We love publi copia

Sólo quisiera subrayar dos puntos:

  1. Probablemente en más de un caso tengan razón, pero ¿es necesario hacer sangre?
  2. ¿Un IQ de 110 se puede diagnosticar como “de idiota”?

Son preguntas que quedan en el aire y que quizá nunca podamos responder.