El colmo de los colmos

2 diciembre 2009

La bola sigue engordando y aplastando a todos los que la empujaron al principio. La sombra de la mala práxis periodística en el caso de la niña de Tenerife sigue alargándose , puesto que cada vez se arroja más luz sobre los que hicieron mal su trabajo.

Con la revelación de los errores médicos, la inocencia de Diego Pastrana, el padrastro de la niña, quedó clara. Para entonces el daño ya estaba hecho, el diario El Mundo, por ejemplo, ya había titulado así: Fallece una niña de tres años agredida por el novio de su madre“.

El diario ABC no quiso quedarse atrás, y se atrevió con la siguiente portada:

No hace falta comentar nada al respecto. Si bien en los textos completos la palabra “presunto” sí aparece, frases como “La mirada del asesino de una niña de tres años” hablan por sí solas y tienen mucha más fuerza que cualquier remiendo que se intente hacer a la postre. Mucha más fuerza que cualquier disculpa, máxime si hay justificaciones de por medio.

Pero como he apuntado, la bola sigue creciendo. Vía JRMora me llega un enlace a Menéame que cuenta lo siguiente: “Hace unos días la agencia EFE pasó a todas las cadenas el vídeo donde Diego (el que fue maltratado por lo medios acusándolo del asesinato del hijo de su pareja y que luego fue puesto en libertad sin cargos) salía de un coche policial y dónde se oían gritos increpándole. El vídeo fue utilizado en todos los informativos. Ahora se ha descubierto (gracias al audio anterior a los gritos) que fue el mismo redactor que los provocó“. Este meneo nos remite a una pieza de TV3 en la que oímos cómo el redactor de EFE incita a una señora a increpar a Diego Pastrana a la entrada a los juzgados: “Grítele, señora, grítele. Dígale algo señora“. Sí, las imágenes que vimos un sinfín de ocasiones la semana pasada, estaban manipuladas. Suma y sigue.

¿Cuántas imágenes de detenidos entrando a los juzgados asediados por insultos vemos a la semana? ¿Cuánto tienen de cierto estas imágenes? El descrédito hunde sus raíces cada vez más hondo en nuestra profesión. El respeto a la presunción de inocencia, lección de primer año de carrera, es pisoteado sin miramientos por los peces gordos de algunos de los medios de mayor peso y de mayor tradición en nuestro país. Es necesario reflexionar sobre nuestro periodismo, sobre cómo se está haciendo, sobre quién lo está dirigiendo y sobre cómo nos estamos formando las generaciones venideras. Lo que está claro es que tenemos el periodismo que nos merecemos, ahora nos toca ser buenos y luchar por que nos traigan uno mejor.