Formas de discriminación

17 febrero 2010

El último capítulo de la serie de animación Padre de Familia, emitido en la Fox el pasado domingo, ha sido especialmente polémico y ha tenido una gran repercusión mediática por la inclusión de un gag en el que se referían al hijo con síndrome de Down de la ex-candidata a la vicepresidencia del gobierno americano, Sarah Palin.

Por supuesto, las críticas hacia la serie de Seth McFlarne han llegado desde todas las direcciones y de todas las formas posibles, con un especial rechazo hacia la aparición de una persona con síndrome de Down para este fin.

Padre de Familia se caracteriza por utilizar un humor cruel y políticamente incorrecto que ataca por los cuatro costados a la sociedad del país más poderoso del mundo. No le faltan chistes machistas, racistas, xenófobos, o sobre cualquier tema delicado como el cáncer, el SIDA, el terorismo o la pederastia. Estos chistes, con mayor o menor gusto, son un aldabonazo a la conciencia de la audiencia, y todo aquel capaz de ver la serie con ojo crítico es también capaz de reírse por la exageración de la borma al tiempo que se escandaliza o se estremece por la crueldad con la que se ha reflejado, algo que revela mucho más que un humor blanco e inocente.

No hablamos del insulto y del chiste fácil sino de algo más profundo. No es difícil entender que cuando Peter Griffin, Homer Simpson o cualquier otro sucumben a la fuerza de los tópicos y los estereotipos, en realidad están gritando: “Hola, soy un americano medio de unos cuarenta años, y soy tan estúpido, que pienso así”.

Proteger a las personas con discapacidad como objeto de humor, supone contribuir al tabú que las excluye de nuestra sociedad. La comedia como la de Padre de Familia, independientemente del mejor o peor gusto de sus chistes, es una herramienta muy potente para normalizar, suavizar y asumir realidades que nuestra conciencia ignora: si nos escandalizamos porque Chris Griffin, el hijo mayor en la serie, tiene una cita con una chica con síndrome de Down, el problema lo tenemos nosotros, no la serie.