Cifras y letras

21 octubre 2009

El pasado sábado tuvo lugar en Madrid una manifestación “Por la VIDA, la MUJER y la MATERNIDAD”, a la que, humildemente, asistí como voluntario. Si bien mi crónica va a ser bastante parcial, creo que en temas como éste la imparcialidad no existe: de modo que,  a quien le parezca mal, que me asesine en los comentarios.

Mi primera observación, se dirigirá explícitamente hacia las cifras que algunos medios (Efe y manifestómetro) han realizado: pese a su trabajo, que diré que es encomiable, hay datos que no cuadran. Del manifestómetro me voy a ocupar menos, porque no deja de ser un blog, y además posée una tendencia política bastante considerable (sólo hay que leer las crónicas, y ver a qué tipo de manifestaciones prestan atención). El dato de la agencia Efe si me parece más digno de comentar. Y es que, como señalan en religión digital (ya sé que no es el medio más neutral, pero es una opinión), si el mecanismo cuenta menos de lo que se sabe por registro, quizá el mecanismo tenga errores. Es lo que pasó con el Carbono-14: se pensaba que era perfecto, hasta que se descubrió que databa una momia de hacía 30 siglos en el año 2135 de nuestra era(lo importante es la idea: la noticia no es exactamente así). Este profesor de la ETSI de Industriales lo explica mejor que yo:

Pero me he ido por las ramas: me refiero a que los experimentos deben verificarse, y mi calculo es (como ya saqué en mi blog, en una entrada bastante más agresiva) como el que hace religion confidencial en un link de algo más arriba: sólo desde fuera vinieron 700 autobuses: si multiplicas 700 por 50 tripulantes te salen… ¡35.000! Y tendríamos que contar también con la cantidad de gente que vino en tren, o por sus propios medios (doy fe de que Madrid estaba impracticable de la cantidad de coches que había). Si ponemos que de fuera vinieron 40.000 (contando con los autobuses, y yo creo que fueron más), me parece un poco llamativo que, en una comunidad donde viven una octava parte de los españoles vengan sólo 15.000: primero, porque Madrid, en cuanto a datos políticos, es una de las Comunidades Autónomas más conservadoras de España (sea por los motivos que sea, yo no me meto); y luego porque no todo el mundo puede cogerse un coche desde su pueblo en Vizkaia para venirse a Madrid a una manifestación de dos horas: pero al madrileño que se oponga al aborto no le costaba nada cogerse el metro hasta Sol para manifestarse (y yo creo que este es el típico tema por el que la gente se moviliza: desde un lado y de otro, las posturas suelen ser bastante viscerales). Creencias aparte, me quedo con tres cosas:

  1. Pese a que los medios contrarios a la marcha no lo han mencionado, a los voluntarios se nos encomendó una misión en particular: evitar todo tipo de signo político. Y, de hecho, la consigna nos costó más de un disgusto, con un pequeño grupo de neonazis que aprovecharon la marcha para sacar sus infames camisetas de “los españoles primero” (¿Y que tendrá que ver, digo yo, cuando el 50% del aborto en España lo sufren los inmigrantes?), y con otro grupo que no tenía intención de bajar unas pancartas claramente alusivas al gobierno. Supongo que algunas se nos colaron, pero no era ni de lejos la intención de la organización. 
  2. La policía nos felicitó por la gestión de masas, y no hubo que lamentar ningún accidente ni desperfecto (aunque esto lo dijeron en petit comité, estaban asombrados).
  3. Ignacio Aréchaga, ha resumido de forma a mi juicio muy adecuada, el sentir general de los manifestantes de Madrid: no puede salir una ley para ayudar a las mujeres y a los jóvenes cuando tantas mujeres y tantos jóvenes están en contra.

Ahora, sí, DESPELLEJADME.