El conflicto de Irán se emite en Twitter

17 junio 2009

ASí parece. Y es que desde el apartado #IranElection se están emitiendo en torno a 100 mensajes por minuto sobre la actual crisis civil en Irán, entre ellos comentarios de estudiantes iraníes, bombas de humo del gobierno iraní (como avisaba un usuario con el siguiente mensaje: “Iran Gov spreading false rumours on twitter that protestors are causing violence – this is NOT true -” ).

Y yo, de exámenes -hasta mañana- me estoy perdiendo un conflicto que me molaría muchísimo seguir. Mañana me pondré las pilas, supongo.

Aprovechadlo por mí: registraos en Twitter y comprobad lo que es la información instantánea.


La Guerra de la sospecha

16 junio 2009

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(Publicado también en Periodista al aparato)Las elecciones iraníes del pasado Viernes han acabado en conflicto. Mentiría si dijese que me lo esperaba. Da la casualidad de que llevo un año investigando la crisis internacional por el desarrollo nuclear del país en cuestión, y por eso me voy a mojar como Dios manda.

Irán no es una república bananera ni un califato al estilo de Arabia Saudí. “Goza” de la maldición del petróleo que asola Africa y Asia, pero sus habitantes disfrutan de una Carta Magna y una muy extensa declaración de Derechos.

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El Consejo de Guardianes –Presidido por Jamenei– es quien realmente gobierna el país, y el que vela por la estabilidad del régimen, que se define como “República Islámica”. Hasta ahora, pese a las veleidades populistas de Ahmadineyad, el régimen se había mantenido incólume durante sus cuatro años de mandato. Les ha parecido suficiente. No deja de ser mi opinión, pero por las diferencias entre encuestas y resultados finales, así como por la actuación de la policía iraní contra los manifestantes reformistas de Musavi –a quien fuentes no confirmadas ubican bajo arresto domiciliario-, sólo cabe decir que “algo huele a podrido… En Teherán”.

La información oficial habla de boicot a los medios, redadas contra los reformistas que protestaron, y estado de excepción. Salamagur, mi fuente principal en todo este conflicto, no aventura todavía ninguna opinión personal. Él sabrá lo que hace, porque está sobre el terreno.

Pienso que el régimen iraní está ahora mostrando al mundo su verdadera cara. Se las han dado de demócratas y de víctimas del sistema, amparándose en una historia que les daba la razón, pero no la confianza. Ahora nos va a tocar tragar, y que nadie piense que no le afecta: Irán es ahora la primera potencia en la zona, el pueblo iraní está perfectamente enfervorizado, y los que mandan en el país han dirigido unas elecciones para que ganase el más radical y maleable de los presidentes.

Tenemos en perspectiva un Irán que probablemente cuente con un arma nuclear, capaz de amenazar a Israel, a un pueblo emocionado y dispuesto al combate –bien contra Israel, bien contra su propio gobernante- y a un gobierno ficticio, radical, demagogo y falso.

Se avecinan tormentas en el Golfo Pérsico.


Lo que las viejas no saben, o lo que los medios deberían saber

16 abril 2009

Es que no puede ser que el Papa vaya diciendo por hay que el preservativo provoca SIDA. De verdad que no hay derecho a que lo diga, porque a una le quita la fe…”

Estas eran las palabras de, por lo demás, una venerable anciana que cogía la línea C2 para volver a su casa –como yo- desde Moncloa.

No interrumpí la conversación, pues no hablaba conmigo, pero luego me arrepentí de no haberlo hecho: quizá podía haber aliviado su dolor, haberle resuelto sus dudas, o haberla sacado del error. No lo hice.

Me dio bastante que pensar: el primer juicio que emití sentenció a los medios de comunicación y su irresponsabilidad: Público no mentía en su información: si se leía a fondo todos los artículos podía llegar a saberse lo que el Papa había dicho: pero titular –como lo hicieron –a toda portada “el Papa afirma que los condones <<aumentan el problema del sida>>”, era un ejercicio de demagogia, al más puro estilo del tabloide inglés con su refrán “que la realidad no te estropee una buena historia”. Creo que es urgente que quienes nos dedicamos a los medios tomemos conciencia –para bien –del papel que jugamos en la formación cultural de los individuos; si un periódico es radical, su público lo será: pero mucha parte de ese público lo será sin razón y con vísceras. La línea editorial de un periódico debe llevar a pensar con juicio crítico, no a odiar sin sentido ético.

Pero incluso extiendo la crítica a un nivel mayor: porque la radicalidad no deja de ser respetable mientras se ciña a una realidad extensible. Y más hoy, donde contrastar las fuentes es una labor bastante más fácil que en otros tiempos.

Es importante resaltar que la frase que el Papa dijo fue pronunciada en una rueda de prensa en un avión, y, aparte, añado la pregunta y la respuesta literal para que juzguéis por vosotros mismos:

P. Santidad, entre los muchos males que afligen a África, destaca el de la difusión del sida. La postura de la Iglesia católica sobre el modo de luchar contra él a menudo no se considera realista ni eficaz. ¿Afrontará este tema durante el viaje? (Philippe Visseyrias de France 2).

R. Yo diría lo contrario: pienso que la realidad más eficiente, más presente en el frente de la lucha contra el sida es precisamente la Iglesia católica, con sus movimientos, con sus diversas realidades. Pienso en la Comunidad de San Egidio que hace mucho, visible e invisiblemente, en la lucha contra el sida, en los Camilos, en tantas otras cosas, en todas las religiosas que están al servicio de los enfermos… Diría que no se puede superar este problema del sida sólo con dinero, aunque éste sea necesario; pero si no hay alma, si los africanos no ayudan (comprometiendo la responsabilidad personal), no se puede solucionar este flagelo distribuyendo preservativos; al contrario, aumentan el problema. La solución sólo puede ser doble: la primera, una humanización de la sexualidad, es decir, una renovación espiritual y humana que conlleve una nueva forma de comportarse el uno con el otro; y la segunda, una verdadera amistad también y sobre todo con las personas que sufren; una disponibilidad, aun a costa de sacrificios, con renuncias personales, a estar con los que sufren. Éstos son los factores que ayudan y que traen progresos visibles.

Por tanto, yo diría que nuestras dos fuerzas son éstas: renovar al hombre interiormente, darle fuerza espiritual y humana para un comportamiento correcto con respecto a su propio cuerpo y al de los demás, y esa capacidad de sufrir con los que sufren, de permanecer presente en las situaciones de prueba. Me parece que ésta es la respuesta correcta, y la Iglesia hace esto; así da una contribución muy grande e importante. Damos las gracias a todos los que lo hacen.

Pero no me voy por las ramas. En segundo lugar pensé en la ya conocida frase de un santo del siglo XX “una de los mayores problemas de la Iglesia católica es la escasa formación de sus fieles”. Como decía Alejandro Llano, es la lectura la que nos inmuniza contra los totalitarismos, -o, como rezaba también una pintada en mi facultad: “el fascismo se mata leyendo” -: una anciana que no ha leído más que el catecismo y los periódicos, cuando estos dos se contradicen, no sabe qué pensar.

En tercer lugar, y ya cuando me había bajado del autobús, pensé en la falta de sentido común que demostraba la anciana al afirmar tal cosa. Primero, porque si un titular de periódico destruye tu fe, significa que poca fe tenías; y segundo, porque, si te reconoces católico, reconoces en la figura del Papa –sea quien sea, como decía el mismo santo al que antes cité – a un padre, a un sustituto de Cristo –tu Dios-; y el sentido que da el cariño debería llevarte a tratar de comprender o escuchar a la parte de tu padre, del mismo modo al menos que la hija de un reo escucharía y hasta creería la versión de su padre, mientras no se demostrase que mentía. Es, en el fondo, una cuestión de lealtad.

Por último, mi mente criticó duramente también a la vieja por la volatilidad de los pilares de su fe : “si mi fe me dice A, como A no me gusta, ya no creo”: en el fondo, este modo de pensar que hoy está muy extendido, lo que lleva a afirmar es que lo importante no es alcanzar la verdad de la fe, sino la “originalidad en la fe”, la auocomplacencia personal, la “autorealización”. En mi opinión, el egoísmo de toda la vida, camuflado de derecho irrenunciable.

Y es lo que tantas veces ha criticado el actual Papa: sustituir la verdad por la originalidad.