Lo que las viejas no saben, o lo que los medios deberían saber

Es que no puede ser que el Papa vaya diciendo por hay que el preservativo provoca SIDA. De verdad que no hay derecho a que lo diga, porque a una le quita la fe…”

Estas eran las palabras de, por lo demás, una venerable anciana que cogía la línea C2 para volver a su casa –como yo- desde Moncloa.

No interrumpí la conversación, pues no hablaba conmigo, pero luego me arrepentí de no haberlo hecho: quizá podía haber aliviado su dolor, haberle resuelto sus dudas, o haberla sacado del error. No lo hice.

Me dio bastante que pensar: el primer juicio que emití sentenció a los medios de comunicación y su irresponsabilidad: Público no mentía en su información: si se leía a fondo todos los artículos podía llegar a saberse lo que el Papa había dicho: pero titular –como lo hicieron –a toda portada “el Papa afirma que los condones <<aumentan el problema del sida>>”, era un ejercicio de demagogia, al más puro estilo del tabloide inglés con su refrán “que la realidad no te estropee una buena historia”. Creo que es urgente que quienes nos dedicamos a los medios tomemos conciencia –para bien –del papel que jugamos en la formación cultural de los individuos; si un periódico es radical, su público lo será: pero mucha parte de ese público lo será sin razón y con vísceras. La línea editorial de un periódico debe llevar a pensar con juicio crítico, no a odiar sin sentido ético.

Pero incluso extiendo la crítica a un nivel mayor: porque la radicalidad no deja de ser respetable mientras se ciña a una realidad extensible. Y más hoy, donde contrastar las fuentes es una labor bastante más fácil que en otros tiempos.

Es importante resaltar que la frase que el Papa dijo fue pronunciada en una rueda de prensa en un avión, y, aparte, añado la pregunta y la respuesta literal para que juzguéis por vosotros mismos:

P. Santidad, entre los muchos males que afligen a África, destaca el de la difusión del sida. La postura de la Iglesia católica sobre el modo de luchar contra él a menudo no se considera realista ni eficaz. ¿Afrontará este tema durante el viaje? (Philippe Visseyrias de France 2).

R. Yo diría lo contrario: pienso que la realidad más eficiente, más presente en el frente de la lucha contra el sida es precisamente la Iglesia católica, con sus movimientos, con sus diversas realidades. Pienso en la Comunidad de San Egidio que hace mucho, visible e invisiblemente, en la lucha contra el sida, en los Camilos, en tantas otras cosas, en todas las religiosas que están al servicio de los enfermos… Diría que no se puede superar este problema del sida sólo con dinero, aunque éste sea necesario; pero si no hay alma, si los africanos no ayudan (comprometiendo la responsabilidad personal), no se puede solucionar este flagelo distribuyendo preservativos; al contrario, aumentan el problema. La solución sólo puede ser doble: la primera, una humanización de la sexualidad, es decir, una renovación espiritual y humana que conlleve una nueva forma de comportarse el uno con el otro; y la segunda, una verdadera amistad también y sobre todo con las personas que sufren; una disponibilidad, aun a costa de sacrificios, con renuncias personales, a estar con los que sufren. Éstos son los factores que ayudan y que traen progresos visibles.

Por tanto, yo diría que nuestras dos fuerzas son éstas: renovar al hombre interiormente, darle fuerza espiritual y humana para un comportamiento correcto con respecto a su propio cuerpo y al de los demás, y esa capacidad de sufrir con los que sufren, de permanecer presente en las situaciones de prueba. Me parece que ésta es la respuesta correcta, y la Iglesia hace esto; así da una contribución muy grande e importante. Damos las gracias a todos los que lo hacen.

Pero no me voy por las ramas. En segundo lugar pensé en la ya conocida frase de un santo del siglo XX “una de los mayores problemas de la Iglesia católica es la escasa formación de sus fieles”. Como decía Alejandro Llano, es la lectura la que nos inmuniza contra los totalitarismos, -o, como rezaba también una pintada en mi facultad: “el fascismo se mata leyendo” -: una anciana que no ha leído más que el catecismo y los periódicos, cuando estos dos se contradicen, no sabe qué pensar.

En tercer lugar, y ya cuando me había bajado del autobús, pensé en la falta de sentido común que demostraba la anciana al afirmar tal cosa. Primero, porque si un titular de periódico destruye tu fe, significa que poca fe tenías; y segundo, porque, si te reconoces católico, reconoces en la figura del Papa –sea quien sea, como decía el mismo santo al que antes cité – a un padre, a un sustituto de Cristo –tu Dios-; y el sentido que da el cariño debería llevarte a tratar de comprender o escuchar a la parte de tu padre, del mismo modo al menos que la hija de un reo escucharía y hasta creería la versión de su padre, mientras no se demostrase que mentía. Es, en el fondo, una cuestión de lealtad.

Por último, mi mente criticó duramente también a la vieja por la volatilidad de los pilares de su fe : “si mi fe me dice A, como A no me gusta, ya no creo”: en el fondo, este modo de pensar que hoy está muy extendido, lo que lleva a afirmar es que lo importante no es alcanzar la verdad de la fe, sino la “originalidad en la fe”, la auocomplacencia personal, la “autorealización”. En mi opinión, el egoísmo de toda la vida, camuflado de derecho irrenunciable.

Y es lo que tantas veces ha criticado el actual Papa: sustituir la verdad por la originalidad.

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6 Responses to Lo que las viejas no saben, o lo que los medios deberían saber

  1. Durex dice:

    Buenas. Yo no voy a entrar en lo que dice la anciana, sino en las palabras del Papa.
    No justifico a Público, porque el titular evidentemente buscaba lo que buscaba, pero una cosa me parece clara: con todos sus defectos a mí el título me parece totalmente cierto. Y las palabras literales del Papa hacen que me reafirme aún más.
    Benedicto está en su perfecto derecho de defender la acción cristiana en el tema y una renovación espiritual, lo que me parece una mamarrachada y una insensatez es que diga “no se puede solucionar este flagelo distribuyendo preservativos; al contrario, aumentan el problema”, cuando es sabido que no es así en absoluto.
    Para empezar, quizás en todo caso en la primera frase falte un “solo distribuyendo preservativos”, porque ciertamente repartirlos no hace nada si la gente no se conciencia de su uso, por lo que además se necesitan todo tipo de políticas sociales y de educación sexual. Pero en todo caso repartirlos nunca aumentaría el problema, como dijo el Papa a continuación.
    Y es la segunda frase es un sinsentido. Siendo benévolos podemos intentar deducir que lo que quería realmente decir era que para él repartir condones en África supone un impedimento para esa “renovación espiritual” que tanto busca. Lo malo es que este señor debería darse cuenta de que en la realidad de África sus planteamientos son poco, muy poco, prácticos. En mi opinión a corto plazo lo más eficaz en estas situaciones son los preservativos, porque al fin y al cabo es más fácil y rápido evitar la transmisión del SIDA con ellos, que llevar a cabo una transformación social (aunque sea igual de necesaria), en un lugar donde las mujeres están sometidas al mandato del hombre y las violaciones están a la orden del día, entre otras cosas.
    Resumiendo esta parrafada: para mi es cuestión de sentido común, pragmatismo y sinceridad. Para decir tonterías, mejor callarse.

    PD. Podré caer en la demagogia para muchos, por lo cierto es que si realmente buscase solucionar o mejorar la situación del SIDA en África, le bastaba con tirar abajo uno de los tantos muros de mármol de la Basílica de San Pedro. Con esos milloncejos iba a poder hacer mucho I+D.

  2. Víctor Navarro dice:

    Yo, por lo menos, estoy de acuerdo con parte de esa “demagogia”. Creo que la Iglesia, como institución, tiene dinero suficiente para solucionar, si no el problema de África al completo, parte de él en más de un país.

    Eso sí, no estoy para nada de acuerdo con eso de tirar abajo ningún muro de la Basílica de San Pedro. ¡Antes vendería la cúpula de Barceló!.

    A lo demás, debería responderte el redactor de la entrada 😉

  3. Si es cierto lo que Gilka cuenta, Público hizo mal su trabajo. Bueno, Público, y otros tantos medios… Si nos centramos en el ámbito periodístico, y somos honestos, resulta que “si los africanos no ayudan (comprometiendo la responsabilidad personal), no se puede solucionar este flagelo distribuyendo preservativos” no es lo mismo que “El Papa afirma que los preservativos aumentan el problema del Sida”.

    Lo demás es meterse en harina de otro costal.

  4. Durex dice:

    Sí, sí, si en esa frase (no se puede solucionar… bla bla bla) estamos todos de acuerdo, pero lo que le sigue es: “al contrario, aumentan el problema”, que es de lo que se está hablando y lo que yo particularmente no entiendo.

  5. gilkacuentos dice:

    Sintiendo el retraso, me dispongo a defender mi tesis en la medida en que pueda. Quiero agradecer a Durex, a quien no conozco -creo- su respeto pese a su discrepancia. Y voy:

    Pienso que el Papa no estaba diciendo en esta frase “no utiliceis el condón”, sino, más bien: “tomad conciencia de que el problema africano es un problema de las personas africanas”, es decir, las epidemias se curan con dinero, pero no sólo. Y si no se educa a la gente -analfabeta en unos índices que dan escalofríos- en cómo, y por qué se propaga el virus, si no se invierte en cultura, no se conseguirá todos los objetivos. Es añadirle al problema científico -el VIH es incurable- un problema sociológico -para curar al pueblo africano hay que conocer al pueblo africano-: porque lo que no se dice es que muchos curanderos aseguran a jóvenes africanos infectados que el SIDA se cura violando a una virgen; ni tampoco se dice que en África lo de la monogamia no se ha acabado de entender, de manera que es frecuente que, sin divorcio previo, se mantenga sexo habitual con más de una pareja; y porque no se ha mencionado en los medios lo que el mayor esperto de Harvard en investigación de VIH ha dicho: el crear una “solución” puede llevar a perder el miedo al problema, de manera que aumente incluso el índice de contagios. Este, dice el experto -cuyo nombre no recuerdo- es el problema de la medicina preventiva; que si la gente la concibe como una cura, qquita el miedo a la enfermedad, y aumenta el riesgo de contagio. Es una cuestión sociológica, no ya científica (en el sentido de médica).

    Por último, debo dar las referencias de Uganda, que en su día promocionño la estrategia ABC (Abstain, be faitfull, use condoms) consiguió frenar el avance del sida del 15% en 1991 al 4,1% en 2003.

    Tendrá sus favorables y sus detractores, pero es la postura que siempre ha defendido la Iglesia en África.

  6. gilkacuentos dice:

    Y sobre las riquezas de la Iglesia, creo que es un tema discutido y discutible: pero francamente, y sin ánimo de acabar con la discusión, creo que la Iglesia es la institución mundial que más invierte en África, y que el problema de África no es un problema de capital, sino del capitalismo en sentido estricto: a Occidente le compensa que África siga gobernada por cuatro plutócratas, que la mano de obra sea barata o esclava (preguntad por el Coltán). Y luego, es un porblema de lo mal hecha que estuvo la colonización, y de lo mal hecha que estuvo la descolonización. Pero no olvidemos que África es probablemente el continente más rico en materia prima.
    Por último, os recomiendo leer el mensaje de los jóvenes africanos al Santo Padre. Es injusto, porque apoy mi versión, pero me parece que es ilustrativo.

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